Buscar oportunidades dónde no las vemos

Después de meses sin tiempo para poder escribir, por fin, he encontrado un hueco en mi tiempo para volver. 

Desde que escribí el post “contraten secretarias mayores de 40 años” he recibido varios emails explicándome situaciones laborales personales y hoy por hoy, todavía estoy respondiendo vuestras consultas. Espero que pronto pueda dar respuestas a todas.

Respecto al post del que os hablaba y que podéis volver a leer en este enlace, me gustaría comentar lo siguiente, desde mi experiencia y punto de vista personal.  

Es verdad que el poder trabajar es uno de los aspectos más gratificantes de nuestra vida pues nos autorrealiza personalmente, nos permite ejercer nuestra profesión para la cual nos hemos formado académicamente, nos da una independencia económica y nos permite hacer un estilo de vida personal. Es por este motivo que cuando nos quedamos en el paro sufrimos las consecuencias psicológicas y económicas negativas y repercuten también en el entorno que nos rodea.

A nivel psicológico, cuando una persona está en el paro, sufre una evolución en su persona que según Powell y Discoll (1973) se puede dividir en cuatro etapas. A modo muy resumido, os las comento. Durante la primera etapa, se sufre una situación de relajación y descanso pues tenemos la esperanza de poder encontrar un nuevo trabajo y además disfrutamos de tiempo para dedicar a la familia (aunque esta situación nos produzca angustia). Posteriormente, intensificamos la búsqueda de empleo y esta pasa a convertirse en una situación desesperada. Más tarde, tras ver que los meses pasan y no se encuentra el trabajo se produce una frustración y malestar que desencadenan episodios de ansiedad, depresión, angustia y disminuye nuestra autoestima. En la última etapa, se pierde toda la esperanza y confianza en encontrar una solución y nos llega la intranquilidad, junto con un cinismo y desasosiego que perjudica en nuestras relaciones sociales y que repercute en nuestra familia.

Pero por otro lado, según un estudio de Berryman y otros (1991) destacan que las personas que son capaces de luchar contra el paro son todas aquellas que se mantienen activas.

alegria

Entonces, ahí está la clave. ¿Qué podemos hacer para cambiar y qué oportunidades nos ofrece esta situación?

  • Si tienes familia es mejor aprovechar esta etapa para disfrutar de la vida sin prisas, Está comprobado que disfrutar de tiempo de calidad en familia mejora los vínculos afectivos familiares, nos ayuda a liberarnos del estrés, favorece la comunicación, crece nuestra autoestima, etc.
  • Aprovechar este periodo de “descanso” para cambiar hábitos en nuestra alimentación. Cuantas de vosotras, cuando estabais activas, acababais comiendo deprisa, cualquier cosa y en cualquier sitio. Realmente, ¿conoces lo que comes? Cambiar tu hábito de alimentación no es nada fácil, ¿por qué no aprovechas este momento?
  • Tener un estilo de vida más saludable, como por ejemplo, hacer deporte. Estar en el paro es un buen momento para adquirir el hábito de ir a un gimnasio o practicar un deporte. Está demostrado que realizar ejercicio físico es natural, fácil, mejora la calidad de vida, aumenta la autoestima, previene enfermedades y mejora el aprendizaje.
  • En general, cuando estamos trabajando en una jornada de ocho horas, tendemos a acomodarnos y caer en la rutina de nuestro trabajo. Aprovechar, este parón laboral para ampliar conocimientos de nuestra profesión, ponerse al día en nuevas tecnologías o bien empezar a aprender otro idioma es una buena oportunidad para reciclarse y que luego podremos incluir en nuestro currículum.
  • Hacer cursos y talleres, que muchas veces son gratuitos, nos ayudan a ampliar nuestra cartera de amistades y aliados y sobretodo no dejar de estar sociabilizados (aprender a interactuar con los demás, trabajar en equipo, conocer la identidad de cada uno y aprender a interactuar adecuadamente con los demás nos evitará muchos conflictos en la vida).
  • Por último, y no menos importante, el voluntariado. Participar de voluntario en una causa social y/o humanitaria no solo aporta un valor para los demás, sino que te hará sentirte realizado y orgulloso de ti mismo y cuando mejor estés contigo mismo, es más seguro que tengas una visión más positiva de la vida.

Y ya para finalizar este post, una última recomendación. Es la lectura del libro “El libro de la buena suerte”, muy amena y fácil de leer, que puedes aplicar para cualquier situación en esta vida y esta es una de ellas.

Espero volver muy pronto.

 

 

 

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